Gatos que superaron el PIF
Cada gato curado es la prueba de que el tratamiento funciona. Estas son historias reales de familias que pasaron por el miedo del diagnóstico y llegaron al otro lado.
Lupín: PIF neurológico en vídeo real
Lupín llegó con PIF neurológico grave: anemia, neutrofilia y sin capacidad de moverse ni comer. Su familia documentó la evolución completa en vídeo, día a día. Lo que ves aquí es lo que el tratamiento hace realmente.
No se mueve, no come. Incubadora. Estado crítico.
Empieza a chupar comida. Sin control de movimientos todavía.
Sale de la incubadora. La mejoría es visible y rápida.
Casi perfecto. Leve cojera en patas traseras. La vejiga aún requiere ayuda manual.
El PIF neurológico es la forma más compleja. El virus cruza la barrera cefalorraquídea y daña el sistema nervioso. La recuperación neurológica es más lenta que en otras formas, pero como demuestra Lupín, es posible. Las secuelas leves son comunes y muchas remiten con el tiempo.
¿Tu gato tiene PIF?
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